Milagro de Juan Pablo II Dios no espero a que muriese Juan Pablo II para hacer milagros por su medio. Uno de ellos ocurrió en México. Fuente: EFE México, 5 de Abril, 2005 "El político izquierdista Felipe Badillo y su esposa María del Refugio Mireles tenían a un hijo de cinco años, enfermo de leucemia. Sin otra esperanza, decidieron llevarlo ante el sucesor de Pedro, tras haber agotado las posibilidades de la ciencia. Hoy, el joven Heron Badillo Mireles, de 20 años, relata cómo cuando tenía cinco fue salvado por ''un santo y amado pastor'', que le impuso las manos y le besó cuando sus padres lo presentaron ante Juan Pablo II, el 12 de mayo de 1990 en Zacatecas (norte de México). El joven mexicano que afirma haber sido curado de leucemia por el papa Juan Pablo II y cuyo caso será presentado como un milagro al Vaticano dijo que cuando el Pontífice le impuso las manos en 1990 sintió ``un aliento nuevo''. ''Creo que el milagro empezó en el...
La Libertad
ResponderEliminar"Solamente la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien.
El bien de la persona consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad". (Enc. Esplendor de la Verdad)
"El verdadero conocimiento y la auténtica libertad se hallan en Jesús. Dejad que Jesús forme parte siempre de vuestra hambre de verdad y justicia, y de vuestro compromiso por el bienestar de vuestros semejantes".
"Me afecta cualquier amenaza contra el hombre, contra la familia y la nación. Amenazas que tienen siempre su origen en nuestra debilidad humana, en la forma superficial de considerar la vida."
"La libertad, en todos sus aspectos, debe de estar basada en la verdad. Deseo repetir aquí las palabras de Jesús: "Y la verdad os librará" (Jn 8:32). Es, pues, mi deseo que vuestro sentido de la libertad pueda siempre ir de la mano con un profundo sentido de verdad y honestidad acerca de vosotros mismos y de las realidades de vuestra sociedad".
"Estamos en el mundo sin ser del mundo, constituidos entre los hombres como signos de la verdad y de la presencia de Cristo para el mundo. Le entregamos todo nuestro ser concreto como expresión suya, para que El siga pasando haciendo el bien". (Cf. Act 10:38)
"Todos los seres humanos deberían valorar la individualidad de cada una de las personas como criatura de Dios, llamada a ser hermano o hermana de Cristo en virtud de la encarnación y redención universal".